viernes, 8 de abril de 2011

PREGUNTA:

Puesto que estamos inmersos en una sociedad consumista de los medios de comunicación ¿Qué estrategias como padres y docentes, podemos empezar a construir e implementar para confrontar y desinstalar el consumismo de la subjetividad infantil?

EN BUSCA DE LA CONSTRUCCIÓN DE SUBJETIVIDADES CRÍTICAS


¿Qué se considera humano en este mundo posthumano?
¿Cómo concebir la unidad del sujeto humano sin
hacer referencia a creencias humanísticas, sin oposiciones
dualistas, vinculando, en cambio, el cuerpo y la
mente en un nuevo flujo de sí mismo? ¿Cuál es la visión
operativa de sí mismo en un mundo dominando por la
ciencia de la computadora?
Donna Haraway (1990)


Es cierto que cada día estamos más sumergidos en la sociedad del consumo y que, al interior de ella, las actividades humanas están mediadas por los medios de comunicación, lo cuales han introducido nuevos valores y prácticas, nuevas formas de relación, de aprendizaje, de conocimiento e incluso, de entretenimiento. Desde muchas posturas se le concibe a esta revolución tecnológica como una perversa amenaza a la que está expuesta la sociedad, en general, y los niños, en particular.

Las nuevas formas de producción y la expansión de los mercados en todas las esferas de la vida, han comenzado a ocasionar el consumo infantil que se materializa en cuatro tendencias; el adultismo consumista, el individualismo, la masificación y el no límite y no desarrollo propio; expuestas por José Miguel Marinas[1], en el texto “Infancia, Ciudadanía y Medios de Comunicación”.

 
[1] José Miguel Marinas es Doctor en Filosofía, actualmente es catedrático de Filosofía Política y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

Muchos padres y adultos desean salvaguardar a los niños de los medios de comunicación y del creciente consumo infantil, por esa razón aseguran imponer límites de tiempo a sus hijos a la hora de navegar por internet y de ver televisión, así también, se encargan de verificar los sitios que ellos visitan, los canales y programas que observan, de esta forma, ponen distancia entre los niños y los medios, pero quizá tejen la cercanía entre los niños y el consumo, pues si no es de forma crítica que construyen la autonomía de los niños, si seria de forma oculta y mucho más perjudicial que ellos intenten acercarse a aquello que los adultos les prohíben.

Antes de continuar con la problemática que nos interesa, es necesario definir el concepto de subjetividad, ya que sobre ella recaen, las distintas formas de producción y de relación que se gestan al interior de la sociedad. Es la subjetividad la que se ve afectada por las transformaciones sociales y sobre ella recaen el consumismo y las relaciones de poder que se crean en la interacción que establecen los medios de comunicación en la sociedad.

La “subjetividad se refiere a la individualidad y a la conciencia de ser –la condición de ser sujeto–, pero asumiendo en su uso que éste es dinámico y múltiple, siempre posicionado respecto a discursos y a prácticas específicas y producido por estas mismas prácticas y discursos, que son los que constituyen la condición de ser sujeto” (Hernandez, 2005). La subjetividad infantil, entonces, se basaría en operaciones físicas y mentales a partir de la crianza, y que se desarrollan a través de etapas a lo largo de la vida que permite constituirse como sujeto de la cultura e integrarse en la sociedad.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante, de acuerdo a lo establecido por Marinas, reivindicar el lugar de la infancia como sujeto social que posee “rasgos de protagonista de la acción social distintos de otros sujetos”, pues hasta hora la noción de infancia no ha sido claramente establecida, sino que más bien ha ido cambiando de acuerdo al discurso público y a los modos de producción (Marinas, 2006). Reconociendo la noción de “infancia cambiante” propuesta por Buckingham (2002), es decir, la infancia debe ser pensada desde una idea de movilidad y a partir de las transformaciones permanentes.

Es difícil, pero no imposible, desinstalar el consumismo de la subjetividad infantil, la sociedad entera está inmersa en unos ideales consumistas que determinan y definen la función de los medios de comunicación. La infancia está inmersa en la sociedad mediática y consumista, aun desde antes de nacer, sin embargo los adultos, como garantes de los derechos de los niños, debemos asumir y abordar algunos de los riesgos derivados del uso de estos medios de comunicación.

En primer lugar debemos adentrarnos y conocer los mecanismos a través de los cuales funciona la sociedad mediática, puesto que, la mayoría de los niños menores de diez años manejan de forma sorprendente muchos de los medios de comunicación. Por este motivo, tanto padres como docentes, debemos guiar y acompañar a los menores en las búsquedas por internet, ayudarles a determinar que es bueno y que es malo, explicarles la importancia de no copiar y pegar material extraído de internet en los trabajos escolares y a evitar los sitios que ofrecen pornografía, ya sea internet, programas de televisión, periódicos, etc., como también, es de vital importancia enseñarles a interactuar en las redes sociales y en los blogs.

En segundo lugar hay que propiciar un espíritu crítico en la infancia para que los niños (as) comprendan la importancia de compartir tiempo e interactuar cara a cara con sus padres y con sus pares y de consolidar su identidad en las relaciones cotidianas y en las experiencias que vivencia tanto en el mundo virtual, como en el mundo real. En esta instancia no se deben rechazar los medios de comunicación ni los artefactos tecnológicos, sino que, se debe ir en contra del manejo inadecuado de los mismos.

Como bien lo dice Marinas, en los niños: “se depositan las expectativas de comportamiento democrático, de control de poderes y excesos, y, en esa confianza básica se desliza el pensamiento de que, de suyo, quien viene detrás traerá nuevos recursos y aportaciones para la mejora de las condiciones de la cívica”, en otras palabras, si se trabaja, desde edades muy pequeñas, la observación, el espíritu crítico y otras actitudes que problematicen los contenidos que a diario se les presenta a los niños, en diferentes escenarios, se abrirán puertas no solo para los que viven en el aquí y el ahora, sino que las futuras generaciones, quienes recogerán los frutos, se unan a esta resistencia, resistencia que prescinde de la violencia y que más bien pone su esperanza en  que la buena educación sea el principio de una nueva tecnología.
Por utlimo es importante desintalar a los niños del consumismo y mas bien instalarlos de forma critica en los medios de comunicación y las relaciones humanas que se tejen en la sociedad, defender y propiciar su reconocimiento como ciudadanos participativos, con aptitudes y actitudes democráticas, que se involucran en los procesos que se gestan a su alrededor, es fundamental para formar niños ciudadanos y no niños consumidores.

REFRENCIAS:



·         HERNÁNDEZ, Fernando. El papel de la Escuela Primaria en la Subjetividad Infantil. España, 2005.

·         MARINAS, José Miguel. Infancia, Ciudadanía y Medios de Comunicación. Política y Sociedad, 2006, Vol. 43 Núm. 1: 159-168








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